Me encanta eso de ponerme su camiseta y estar con el en los momentos tristes. Verle de lejos y no parar de sonreír al suelo como una estúpida. Ser capaz de comportarte con él como el primer día. Me encanta poder reconocer su olor cada vez que está presente. Y poder cogerle la mano y recorrer todos sus dedos. Me encanta acariciarle el cuello, cuando se tumba en el césped. Que me dedique canciones que hablan de una historia como al nuestra. Que me gaste bromas de las suyas. Echarle de menos cada vez que le pierdo de vista y que sea mi prioridad todos y cada uno de los minutos del día. Me encantan sus dos mil quinientos setenta defectos, y esas trescientas mil virtudes.
En resumen, me encanta él. Me encanta que me quiera.

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